Leishmaniosis: ” Mito o realidad”

 

Leishmaniosis: del mito a la realidad

– ” Hoy vamos a hablar de LA LEISHMANIOSIS, de la que todos hemos oído algo…, y casi siempre son comentarios, experiencias o artículos, que hemos visto en Internet o en Foros de propietarios. Pero no siempre se explica correctamente en qué consiste, como se transmite, su diagnóstico,  y las diferentes posibilidades de presentación y tratamiento”.

Por eso, os hablaremos desde el criterio y experiencia veterinaria, y no desde los mitos o creencias que nos han difundido en el día a día.IMG_2345

Actualidad:

– Gracias a las investigaciones de los últimos años, se dispone de un modelo de enfermedad muy bien estructurado, con  sus diferentes formas clínicas de presentación, métodos diagnósticos más fiables y sus múltiples opciones de tratamiento.
Se han mejorado muchísimo las pruebas diagnósticas (más sensibles y específicas), y los tratamientos frente a la enfermedad son más efectivos y personalizados según el caso.
– Todo ello nos permite individualizar la línea de actuación en función de la situación del animal, y realizar un diagnóstico, tratamiento y pronóstico más riguroso, que será diferente en cada animal, y no será aplicable a otros casos, (no nos vale lo que nos cuenta el vecino sobre lo que le paso a su perro).
La Leishmaniosis es una patología en la que la infección no es sinónimo de enfermedad clínica. En zonas donde existe la Leishmaniosis (endémicas), existe un 50% de perros que están infectados pero que son clínicamente sanos, en cambio,  el porcentaje de perros infectados, que están enfermos, es bajo (3-5%).

– Todo esto es importante porque además de afectar a nuestros animales, la Leishmania es una zoonosis ( se transmite a los humanos ), y debemos tratar a nuestras mascotas para evitar que se propague la enfermedad.

Transmisión:

Mosquito flebotomo transmisor de leishmania

Mosquito flebotomo transmisor de leishmania

La leishmania es un parásito, (protozoo hemático), que se transmite por medio de dos vectores (mosquitos) Phlebotomus perniciosus y Phlebotomus arias. Se dan dos presentaciones de la enfermedad, Cutánea y Visceral (piel y órganos).
Este mosquito es muy pequeño 2-3 mm, habita en lugares secos, y busca lugares oscuros y húmedos como sótanos, zonas de escombros, agujeros de muros, madrigueras, etc, sólo para reproducirse. Por tanto no se asocia a charcas ni aguas estancadas como los mosquitos.
El flebotomo transmite la enfermedad cuando pica. Sólo pican las hembras y no lo hacen buscando su alimento corriente, sino porque necesitan alimentarse de sangre para poder desarrollar y poner sus huevos. Las picaduras por flebotomos suceden más frecuentemente al anochecer.
Otras vías de transmisión, que están en estudio aún, son a través de garrapatas y pulgas, y a través de líquido seminal, y también transmisión directa perro-perro, pero esto último es una hipótesis en estudio y aún no se ha confirmado.
En general, los perros seropositivos enfermos, demuestran una mayor infectividad para los flebótomos, que los perros seropositivos subclínicos, y permanecen “estériles” para los flebótomos, entre 4 y 6 meses después del tratamiento.
¿Nos puede transmitir la enfermedad nuestro perroNo, para que ocurra esto, un mosquito debe picar a nuestro perro, y que esté infectado (que tenga Leishmania), deben pasar 7 días para que ese mosquito sea infectante, y luego ese mismo mosquito picarnos a nosotros, pero si nuestro sistema inmunológico está bien, no sufriremos la enfermedad (riesgo en pacientes inmunodeprimidos).

Formas clínicas:

Una vez que nuestra mascota ha sido picada por el mosquito pueden ocurrir varias cosas:Bulldog

1.- Que sea un perro Infectado pero no enfermo (seropositivo no enfermo).
2.- Que sea un perro infectado y desarrolle la enfermedad (seropositivo enfermo).

Estos animales actuaran como reservorios de la enfermedad, viéndose que existe predisposición racial (aunque se puede dar en cualquier raza), siendo las principalmente afectadas Bóxer, Cocker Spaniel, Rottweiler y Pastor alemán, y dándose más casos en animales de 2-3 años y de más de 8 años de edad.
Por último, se ha propuesto considerar a los humanos como reservorio de la leishmaniosis en la coinfección L. infantum/VIH, bien por el uso compartido de jeringuillas, o a través de la picadura de flebotomos parasitados tras haberse alimentado de estos enfermos.

Se producen dos formas clínicas de la enfermedad:

– Cutánea.

– Visceral (mucocutánea).

Pruebas diagnósticas:

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Analisis sangre para detección de leishmania

Al picar un mosquito a nuestra mascota, inocula el parásito, y en un porcentaje pequeño de animales, los mecanismos de inmunidad innata abortan la infección localmente, y destruyen al parásito. En la mayoría casos, por el contrario, la infección se extiende localmente y desencadena una respuesta inmunitaria específica.

En función del tipo de respuesta, la infección progresa hacia la enfermedad clínica o bien permanece controlada. Se pueden activar 2 tipos de inmunidad:

– Inmunidad Celularlos macrófagos son activados y destruyen los parásitos, estos animales son seropositivos  (desarrollan Ac),  pero sus macrófagos han destruido el parásito. Animal Infectado pero no enfermo.
 Inmunidad Humoralse producen anticuerpos masivamente, pero la producción de macrófagos es baja, o no se activa, y la infección no se controla, avanzando a una enfermedad clínica. Animal infectado y enfermo.

Debido a estas diferencias de desarrollo y presentación de la enfermedad, el diagnóstico puede ser muy difícil, y siempre será enfocado de forma individualizada.
El diagnóstico, se confirmará en un paciente que presente signos clínicos o alteraciones clinicopatológicas compatibles con la enfermedad, y con una serología cuantitativa (IFI, ELISA) positiva, que es el mejor método de confirmar un diagnóstico sospechoso de Leishmania, ya que:
1.- Se sabe que un título de Acs elevado está correlacionado con la enfermedad clínica (es decir, no indica solo infección).
2.- Es simple, rápido, barato, y está fácilmente disponible.
3.- Sirve para evaluar la respuesta del paciente a la terapia.IMG_2747

Las famosas técnicas de PCR, son más adecuadas para identificar la infección (ponerle nombre y apellidos), que para el diagnóstico ordinario de la enfermedad, y generan numerosos problemas y confusiones, ya que el PCR informa de la presencia de DNA del parásito en la muestra analizada, y es una técnica cualitativa (positivo/negativo), y no ayuda a distinguir un infectado-sano de un infectado-enfermo.

El PCR puede ofrecer un resultado negativo en:
1. Un perro no infectado, que no padece leishmaniosis.
2. Un perro infectado, con parásito en otras partes del organismo aunque no en la muestra estudiada (situación común).
3. Un perro infectado y enfermo de leishmaniosis, con parásito en otras partes del organismo aunque no en la muestra estudiada (situación rara, pero posible).

El PCR puede ofrecer un resultado positivo en:
1. Un animal infectado, pero que no padece la leishmaniosis, (situación más común en zonas endémicas).
2. En un animal enfermo.

Todo esto genera resultados y diagnósticos que nos pueden llevar a una mala interpretación de lo que le ocurre a nuestro animal. La correlación entre cuadro clínico y resultado de la técnica, es mucho mayor en la serología (IFI, Elisa), como han demostrado diversos estudios, que con la PCR.

Prevención:

El control de la Leishmaniosis comienza en la prevención de la enfermedad. Que mejor tratamiento que no contraiga la enfermedad nuestro animal. Es la primera barrera externa, de defensa, frente a la enfermedad.

Hay numerosos productos repelentes antiparasitararios en el mercado (pipetas, collares, comprimidos, etc), que deben ser administrados durante prácticamente todo el año, en zonas endémicas (Marzo-Octubre).

A estos productos se han unido otros fármacos, que actúan desde el interior de nuestro animal, otorgándole una respuesta inmunitaria un poco más efectiva frente al parásito.

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Detección precoz de leishmania. Control bianual.

Y además, se ha conseguido desarrollar una vacuna, que en condiciones de exposición rigurosas, en zonas muy endémicas, ha demostrado ser capaz de reducir cuatro veces el riesgo de que un perro desarrolle la infección activa o la enfermedad sintomática. Como la gran mayoría de las vacunas, no impide que el patógeno entre en el cuerpo, sino que estimula y dirige la respuesta inmunitaria para hacer frente a la exposición e impedir que la infección progrese hasta la enfermedad activa.

Luego si prevenimos la picadura del mosquito, administrando los repelentes de forma rigurosa a nuestro animal, le protegeremos desde fuera, y si aún así, el mosquito consigue picar y transmitir la enfermedad, con la vacunación aportaremos una línea de defensa interna mucho más efectiva frente al desarrollo de la enfermedad, consiguiendo que nuestro animal, en el peor de los casos, sea seropositivo, pero no desarrolle la enfermedad.

Tratamiento:

Pero si finalmente se produce la aparición de síntomas y desarrollo de la enfermedad, debemos saber las opciones que disponemos.

El tratamiento de la Leishmaniosis varía en función de cada caso, y no siempre es el mismo, debido a la variedad de manifestaciones clínicas de la enfermedad. Este tratamiento se debe planificar definiendo bien la situación del caso clínico, con un correcto diagnóstico.

Debemos saber que actualmente no existen fármacos que produzcan ” curación parasitológica”, pero si mejoran el cuadro clínico, aunque pueden aparecer recaídas.

De entre todos los fármacos disponibles, los leishmanicidas más utilizados son los antimoniales pentavalentes (Glucantime®), seguidos de la miltefosina (Milteforan®) en combinación con el leishmaniostático por excelencia que es, por su inocuidad y eficacia, el alopurinol (Zyloric®).

La mejoría clínica de los perros enfermos variará dependiendo del estado clinicopatológico previo de los mismos y normalmente se observa entre el primer y tercer mes de tratamiento. Es bien conocido que los perros con grave daño renal tendrán en general una peor recuperación clínica. Se aconseja la interrupción del alopurinol cuando el paciente se haya recuperado clínicamente (historia clínica, examen físico y pruebas de laboratorio) de forma completa y cuando los niveles de anticuerpos sean negativos o débilmente positivos.

Seguimiento:

Hemos conseguido mejorar a nuestro animal, y parece curado!!!  ¿Y ahora que hacemos? Pues debemos hacer un seguimiento de la enfermedad al mes, 2, 3,6 y 12 meses. Y en cada revisión deberemos realizar:

Una exploración clínica del animal,  analítica completa, análisis de orina y Proteinograma, y a partir de los 3 meses control del título de Ac con serología (antes no es necesario). Se pueden realizar ocasionalmente, según el caso, otro tipo de pruebas.

Cuidados:

La mejoría clínica de los perros enfermos variará dependiendo del estado clinicopatológico previo de los mismos y normalmente se observa entre el primer y tercer mes de tratamiento. Es bien conocido que los perros con grave daño renal tendrán en general una peor recuperación clínica. Se aconseja la interrupción del alopurinol cuando el paciente se haya recuperado clínicamente (historia clínica, examen físico y pruebas de laboratorio) de forma completa y cuando los niveles de anticuerpos sean negativos o débilmente positivos.

 

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Consulta Prevención y control de leishmania.

Finalmente, el mejor aliado de nuestra mascota, frente a la enfermedad, ES NUESTRO VETERINARIO!!!! No lo olvidéis, y preguntarle cualquier duda, el os ayudará mejor que nadie!!!!

 

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